Milagros Trejo, una joven patinadora del Club Mercedes, protagonizó un momento inolvidable en la televisión abierta el pasado jueves por la noche en el programa que conduce Guido Kaczka en El Trece.
De hecho el propio conductor del programa no pudo contener su emoción una vez que Mili terminó su perfomance emocionando a millones y batiendo récords de interacción.
Mili brilló con un propósito claro: recaudar fondos para sus nuevos patines, indispensables para las importantes competencias que se avecinan en agosto en Chile y más adelante en Uruguay. La producción del programa, que se contactó con ella a través de Instagram, quedó cautivada por su trayectoria en el patinaje artístico y, especialmente, por su inspiradora historia de adopción. “Justo uno de los productores, José, es de Chivilcoy”, comentó María, un detalle que sumó aún más conexión.
El programa reconoció su talento y esfuerzo con un premio de $85.000 pesos, un aporte fundamental para alcanzar sus metas deportivas. Los familiares de Mili informaron que una parte del aporte económico será donado al club Mercedes para una pista de patinaje.
La historia en primera persona
“Soy médico en Mercedes, provincia de Buenos Aires, y fue una compañera de trabajo la que me comentó de una nena que vivía encerrada en una habitación del hospital, que pedía que le abrieran la puerta. No tenía a nadie. Todos los días pensaba en esa nena de dos años.
Un día cambiaron las autoridades del hospital y decidieron llevar a la nena a una institución. Entonces mi compañera se acordó de mí y de mi esposa, que estábamos buscando adoptar, para que hiciéramos de familia de abrigo.
Me impactó mucho la primera vez que la vi, será porque soy médico de adultos. Milagros tiene la enfermedad de Vacterl, que es una serie de malformaciones desde el nacimiento, que incluye la falta de una de sus piernas. Teníamos que ser fuertes, responsables y pensar bien si estábamos en condiciones de afrontar su crianza.
Nos autorizaron llevarla a casa pero por asuntos legales no teníamos derecho de adopción, nos dijeron. Milagros pasó casi un año con nosotros sin papeles, podríamos haber ido presos. Me ponía triste pensar que alguien iba a llevársela algún día pero ella necesitaba una familia en ese momento. Ella también merece lo mejor.
Hoy es mi hija. Nosotros adoptamos una nena con un bagaje grande y la aceptación tanto de mi familia como la de mi mujer fue total. Tengo una hija más grande, que ya va a la facultad, y para ella Milagros es su hermana. Nos han llegado comentarios muy hirientes pero nadie nos lo dijo en la cara.
Mili ya tiene 6 años y pasó con nosotros la mitad de su vida. En una oportunidad, la directora del colegio le contó a mi mujer que habían llamado a Milagros por su apellido anterior, varias veces, y ella no respondía, pero cuando la llamó «Milagros Trejo» respondió.
También pasó que por un trámite ella escuchó que la llamaban por el otro apellido y se enojó muchísimo, lloró un rato largo.
Si a ella le gusta patinar para mí es lo mejor del mundo. Fue un Milagro, como su nombre, que haya elegido «hacer patín» y no otra cosa que quizás le resultara más fácil.
Me emociona y me da fuerzas. No sé si hubiera ido a otra familia sería tan feliz, no me quiero jactar de eso pero todo lo que ella quiera lo puede hacer: nosotros la acompañamos y la alentamos” contó en las redes Héctor Trejo que vive en Chivilcoy.
Palabras de la familia
El viernes varios medios se encargaron de cubrir la emotiva noticia. “Todavía estamos en la estratósfera. Nosotros teníamos una idea muchísimo menor. Ella tiene que cambiar el patín, y yo explicaba que el patín es como un auto de carrera, donde están las ruedas, la plancha y la bota. Todo se puede armar por separado y cada cosa tiene un valor. Y cuanto más valor, mejor es. Y estábamos detrás de esto, porque ya la patita crece y había que cambiarlo”, empezó contando Héctor, el papá de Mili.
Y prosiguió: “Y nos contactaron y fuimos por eso. Y, aparte, ella en Mercedes está patinando en una pista abierta y es como que había que agrandarla un poquito más para que puedan entrar las coreos a nivel internacional, que se necesita más superficie. Y dijimos ‘vamos por eso’, pero ahora nos ha desbordado y ahora tenemos que charlar como familia qué hacer. Yo tengo una idea, pero hay que charlarlo con ella. Todo lo que quede después del patín y la pista va a ser para ella, para su futuro, para nosotros nada”.
Y luego, Belén Ludueña les preguntó qué iban a hacer con la plata, y Marian le contestó: “Nosotros fuimos por los patines, por el dinero para los viajes internacionales que tiene Milagros. Tiene un Open en Calama, y otro en Uruguay. Después está el Sudamericano en Brasil, que todavía los chicos con discapacidad no están seleccionados, pero existe la posibilidad de que vaya. Y después, lo otro era ampliar la pista de patín en Mercedes porque es muy chica. Y guadarle algo para ella”, contaron.


