El tramo de la Ruta Nacional 5 atraviesa un estado crítico: las obras de ampliación están frenadas, mientras la nueva concesión mantiene el cobro de peajes, incluso con la incorporación de una quinta estación en Gorostiaga.
El corredor de la Ruta Nacional N° 5, entre Mercedes y Chivilcoy, vive uno de sus momentos más alarmantes. A pesar del reclamo constante de vecinos, organizaciones y usuarios, las obras de transformación en autovía permanecen totalmente paralizadas, mientras la nueva concesión continúa percibiendo la tarifa de peaje.
La promesa de convertir la carretera en una autovía que garantice mayor seguridad vial quedó suspendida por decisión del Gobierno Nacional, dejando inconclusos los trabajos de ampliación y repavimentación. La falta de respuestas de Vialidad Nacional y la interrupción de la interlocución oficial generan malestar en autoridades locales y en la comunidad, que denuncia la exposición diaria a riesgos evitables y accidentes graves.
A esta situación se suma la indignación por el cobro de peajes sin mejoras estructurales. La adjudicación de la ruta bajo la Red Federal de Concesiones otorgó a la empresa Ceosa un contrato por 20 años, limitado a tareas de conservación y bacheo, sin contemplar la construcción de la autovía.
El denominado Tramo Pampa, que se extiende de Luján a Santa Rosa, incorporará un quinto peaje en Gorostiaga, sumándose a los ya existentes en Olivera, 9 de Julio, Trenque Lauquen y Lonquimay. Esto obligará a los conductores a pagar cinco peajes en apenas 500 kilómetros.
Desde el Conaduv, su coordinador Ricardo Lasca criticó el modelo, al que calificó como un “impuesto al tránsito”, recordando que el peaje fue concebido para financiar infraestructura nueva y no para cobrar por rutas construidas hace décadas con fondos públicos.
El Ministerio de Economía defiende la adjudicación señalando que se busca garantizar la tarifa más baja e incorporar tecnologías como TelePASE y libre flujo. Sin embargo, para los usuarios y organizaciones, estas medidas resultan insuficientes frente a la postergación indefinida de la autovía, que impacta en la seguridad vial y en la economía regional.


