El reconocido músico Gustavo Villalba recordó sus primeros pasos en la música • El 17 de mayo se presentará con la Sistifor en la Dummer • “Me parece que va a ser la última banda”, anunció.
(Por Agustín Castro) La Sistifor se presentará el 17 de mayo en el Centro Cultural Dummer. Pero además tienen previstas presentaciones en el Teatro Argentino y en “Mitus”. “Son lugares céntricos, accesibles, donde hay calefacción. La gente va a estar más cómoda. Estamos tratando de buscar ese tipo de lugares para el público, para invierno. Ahora es todo complicado”, contó el músico Gustavo Villalba.
Nació el 9 de enero de 1972. Hizo la primera en la escuela N° 11 y la secundaria en el Colegio Nacional. Nunca hizo estudios universitarios.
De adolescente fue apodado “El Negro”. “Cuando iba al colegio me cargaban. Me daba vergüenza que me digan así. Había una serie en Argentina que era de terror. Que el actor principal y el creador de esa obra se llamaba Narciso (Ibañez Menta). Creo que el único actor que se llamaba Narciso. La serie era “El Pulpo Negro”. Así que también me pusieron Pulpo como apodo. Y así quedó. Y muchos años después cuando hicimos La Pulpería. Muchos me decían Pulpo por La Pulpería (de Cacho Di Catarina), pero en realidad era por el nombre apodo que me habían puesto”.
– ¿Cómo empezaste con la música?
– Supongo que jugando, imitando. Desde chico, me acuerdo que acá siempre se escuchaba folklore y tango. Se veían programas de televisión como “Grandes Valores del Tango”, “Cosquín”, el Festival del Folklore, de Julio Mahárbiz. Me acuerdo que era presentador y tiraban fuegos artificiales. En “Grandes Valores del Tango” aparecía Silvio Soldán también. Que cuando un cantante cantaba, todos se callaban y aplaudían. Y yo veía de chico, que ser cantante, ser músico, estar en un escenario era muy groso, era ser un súper héroe o un actor de acción. La gente te aplaudía. Te hablaban, los escuchabas, la gente se reía, la pasaba bien. Empecé jugando a eso y en vez de comprarme una escoba me compré una guitarra. Y ahí arrancó todo.
Desde los 14 años, “El Negro” viene respirando la música. Un día se le ocurrió jugar, como un niño. “Empecé a querer jugar como esas personas que se subían a los escenarios”.
La guitarra siempre fue una compañera inseparable para “El Pulpo”, hasta el día de hoy. Para componer grandes canciones que quedaron en el recuerdo de los mercedinos. Hasta un himno le dedicó a la ciudad, que está en el disco “No despiertes a los muertos” que hoy corea un gran público que lo sigue.
La calle le enseñó mucho más que los libros y la tele. Pero siempre fue un tipo humilde, mientras ha compartido escenarios con la Bersuit Vergarabat, en sus inicios. “Siempre tuve nervios antes de subir a los escenarios. Me pasa hoy, a pesar de haber tocado mucho”, confesó y agregó: “Subir a un escenario no es cualquier cosa. Eso me quedó de chico. Creo que le pasa a todo el mundo. Partiendo de esa base, para mí todos los recitales fueron importantes. Después sí, hubo recitales muy importantes en cuanto a la cantidad de gente que había. O donde compartí escenarios con bandas conocidas, pero en general, todos los lugares donde toqué me resultaron importantes”, dijo “El Negro”.
-¿Qué proyectos tenés para este año?
-Seguir con la Sistifor. Yo pensaría que es mi última banda. Acá puedo hacer lo que creo ahora. Es una banda que puedo mostrar lo que hice en el pasado también. Me parece que estaría bueno cerrar con esta banda. Pero bueno, el futuro no lo sabe nadie. Pero me está rondando esa idea por la cabeza.
Gustavo Villalba ha dejado un legado musical en el corazón de los mercedinos, con sus letras, sus canciones, su carisma arriba del escenario: La Pulpería, Margarita Ni a Palos, Mamut y ahora con la Sistifor, compuesta por grandes músicos como “El Chori” Perruolo en guitarra, Maxi Rodríguez en batería, el bajo de Mariano Rinaldi y Claudio Rosa en teclados.
“La música no la puedo comparar con otras cosas de mi vida. Es lo que ya está en mí. No compite con nada. No compite ni con mi familia. Ni con mis hijos. Ni con un hermano. No con mi pareja. Con nada. Es como una cosa aparte. Aunque no tenga bandas y no esté tocando. Independientemente de eso. La música está como incorporada. Después de hacer tantas canciones, para mí ya está. La música es como la sangre. Va por dentro mío hasta que yo no esté”, confesó el Negro.


