5 C
Mercedes
lunes, junio 22, 2026
spot_img
InicioDestacadasJulio Aro candidato al premio Nobel

Julio Aro candidato al premio Nobel

Junto al inglés Geoffrey Cardozo serán candidatos por su trabajo en la identificación de los soldados sepultados en el Cementerio de Darwin • La Universidad Nacional de Mar del Plata llevó a cabo la inscripción que fue aprobada por el Comité Noruego del Nobel.

Confirmaron que tanto, el mercedino, radicado en Mar del Plata, Julio Aro, como el inglés Geoffrey Cardozo -ambos ex combatientes en la Guerra de Malvinas – serán candidatos al Premio Nobel de la Paz 2021 por su trabajo en la identificación de los soldados sepultados en el Cementerio de Darwin como soldados argentinos no identificados. El Consejo Superior de la Universidad Nacional de Mar del Plata llevó a cabo la inscripción que fue aprobada por el Comité Noruego del Nobel.

En el año 2018, cuando la identificación de los “soldados argentinos sólo conocidos por Dios” comenzaron a ser identificados en el Cementerio de Darwin en las Islas Malvinas, la Universidad de Mar del Plata inició el proceso para nominar a los dos ex combatientes de Malvinas para el Nobel de la Paz. Julio Aro y Geoffrey Cardozo, quienes trabajaron juntos para ubicar e identificar los restos mortales de los combatientes argentinos como consecuencia del conflicto bélico ocurrido entre Argentina e Inglaterra en 1982.

Cardozo le entregó a Julio Aro información fundamental para concretar la identificación de los caídos argentinos. Con estos datos, Aro creó la Fundación “No me olvides” en la localidad de Mar del Plata – ciudad en la que reside – en el año 2009 para darle un marco formal a esta iniciativa. El trabajo de ambos es pieza fundamental para lograr la fraternidad entre las naciones y la promoción de la paz entre los pueblos.

Al conocerse la noticia, Julio Aro expresó su alegría en Radio Brisas de Mar del Plata. “Para nosotros es un orgullo la nominación porque pone en el tapete todo el trabajo que realizamos junto con Geoffrey Cardozo”, señaló.

 

La experiencia de la Guerra

Pasaron 38 años desde el día en que ese soldado, alto y flaco, con indisimulable cara de chico de 19 años, bajaba del Hércules -¡era la primera vez que se había subido a un avión!- para pisar ese suelo argentino de las islas Malvinas.

Era el lunes 12 de abril de 1982 cuando Julio Aro, un adolescente nacido en Mercedes, provincia de Buenos Aires, llegaba a Puerto Argentino con el resto de su regimiento.

En diciembre de 1981 había recibido la baja después de siete meses de servicio militar –lo cumplió un año más tarde porque había pedido prórroga para terminar de cursar la secundaria en la ENET Nº 1 de su ciudad- y para ayudar a las finanzas familiares, también trabajaba en un bar, a la vuelta de la casa paterna. Allí, con la bandeja en la mano, se enteró de la citación que había recibido su mamá para que al día siguiente, el 7 de abril de 1982, se presentara en el regimiento.

Allí paso 74 días, combatiendo contra el ejército inglés en medio de la última guerra en la que participó el país. Luego, a  su regreso, el joven Aro intentó retomar sus estudios para poder continuar después d tan traumática experiencia.

“No me encontraba, no sabía qué quería de mi vida, me refugiaba en el whisky… Lo único que me calmaba era manejar cuando lo acompañaba a mi hermano en sus viajes de trabajo” sostuvo. Julio se decidió a cursar el profesorado de Educación Física –hasta que les dijo a sus padres que se iba a radicar en Mar del Plata para estudiar y trabajar. El casamiento y la llegada de sus dos hijas lo obligaron a abandonar los estudios. En realidad, a hacer una pausa porque con casi 40 años se animó a volver a las aulas y en 2005 se recibió de profesor.

 

No me olvides

Al sentir la necesidad de reconciliarse con ese joven muchazo de 1982, en el año 2008 viajó nuevamente a las Islas para el aniversario de los caídos en guerra (2 de abril). “Pasé todo el día en el cementerio de Darwin buscando a mis compañeros”, relata hoy. “Encontré las 122 tumbas que no tenían nombre: ‘Soldado argentino sólo conocido por Dios’. Eso me pegó en la cabeza y entonces me propuse ayudar a las madres que no sabían dónde estaban sus hijos” agregó.

De regreso a Mar del Plata y junto a otros dos ex combatientes, José María Raschia y José Luis Capurro, empezaron a contactarse con colegas argentinos e ingleses. Una periodista que vivía en Londres, María Laura Avignolo, fue el puente con Tony Davies, veterano que perdió una pierna en la guerra, quien los invitó a viajar a Reino Unido.

“Como no hablábamos inglés, nos consiguieron un traductor, Geoffrey Cardozo, muy callado pero muy amables” continúa Aro. “Recién el último día de nuestra visita nos contó quién era. Geoffrey era un coronel retirado que, si bien no estuvo en la guerra, fue el encargado de construir el cementerio de Darwin, el que había dado sepultura a muchos compañeros. No sólo nos aconsejó crear una fundación para lograr nuestro objetivo sino que también nos dio un sobre enorme con fotos, informes, coordenadas del cementerio”.

A partir de 2010, la Fundación encaró el Proyecto ADN para alcanzar la restitución de identidades a los caídos en la guerra. No fue fácil. Los dos primeros años casi no hubo progreso. En el camino, se fueron sumando varias voluntades a este nuevo proyecto como Roger Waters, Cristina Fernández de Kirchner y el propio Papa Francisco, a quien le entregaron una carta de puño y letra de la madre de los soldados.

Hacia 2015 ya contaban con más de 50 muestras de sangre de familiares. Y en noviembre de 2016, la canciller Susana Malcorra anuncia que Argentina, Reino Unido y la Cruz Roja ya estaban en conversaciones para la identificación de los cuerpos. Finalmente el 20 de junio de 2017, un grupo de expertos, integrado por el Equipo Argentino de Antropología Forense bajo la supervisión de la Cruz Roja, comienza la exhumación de los cuerpos en el cementerio de Darwin y durante dos meses toman muestras en las tumbas anónimas.

En diciembre de ese año, en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, Argentina recibe los primeros 88 nombres identificados. Hasta ahora son 115 los cuerpos que recuperaron su identidad; el último, el subteniente Juan Domingo Baldini en noviembre pasado. Apenas quedan siete para determinar quiénes son.

Y el 9 de marzo de 2018, a diez años de aquella primera visita de Aro al cementerio de Darwin, esa que le cambió la vida, Julio, Gabriela Cociffi, Geoffrey Cardozo y Roger Waters fueron distinguidos en Londres con el premio “Dos rosas por la Paz”. Ese mismo año, Aro y Cardozo fueron postulados al Nobel de la Paz 2019, postulación que se repite para el 2021.

NOTICIAS RELACIONADAS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

- Advertisment -spot_img

MAS LEIDAS

ULTIMOS COMENTARIOS