El niño de 11 años quedó con secuelas de por vida • El fiscal indagará a quien alquiló los inflables • Simón Bruschi, abogado de la familia, cuestionó la ausencia de seguros • Ariel Fusco, abogado del imputado, sostuvo que no hay responsabilidad penal.
La investigación penal por el gravísimo accidente ocurrido en el Club Atlético Quilmes de Mercedes dio un paso importante y decidió convocar al propietario de los inflables a indagatoria para este lunes 9 de febrero. El fiscal cree que el colapso del inflable que provocó lesiones neurológicas irreversibles al niño Martiniano Palazzo no fue un hecho fortuito, sino el resultado de una conducta imprudente y negligente.
Según surge de las actuaciones, ni el club organizador ni el proveedor del inflable contaban con pólizas vigentes que cubrieran daños a terceros. Esto significa que el juego funcionó sin ningún respaldo asegurativo, trasladando el riesgo íntegro a los niños y sus familias.
Desde el punto de vista jurídico, la ausencia total de seguros no es un dato menor: “agrava la responsabilidad patrimonial directa de los involucrados y evidencia una conducta desaprensiva, incompatible con el deber de cuidado exigible a instituciones que convocan a niños a actividades recreativas” sostuvieron desde el entorno de la familia del niño..
Para el fiscal podría existir responsabilidad de quien instaló el inflable y luego se retiró del predio, sin dejar personal idóneo ni impartir instrucciones claras que garantizaran un uso seguro. Es por ello que entienden que tal omisión derivó en una incorrecta sujeción de la estructura y/o en un uso con una cantidad excesiva de menores, provocando la desconexión intempestiva del soplador y el colapso inmediato del inflable.
Lo concreto es que Martiniano Palazzo cayó desde una altura de al menos 3,50 metros, impactando violentamente contra el suelo. El resultado fue devastador: traumatismo craneoencefálico grave, edema cerebral, hematomas múltiples y lesiones neurológicas permanentes. A consecuencia de este hecho, hoy con apenas 11 años, Martiniano sufrió un Traumatismo Craneo encefalico severo con secuelas neurológicas permanentes.
Actualmente se encuentra con una cuadriparesia espastica, dependiendo completamente de terceros, con varios dispositivos en su cuerpo (válvula de derivación ventrículo peritoneal, bomba de baclofeno, botón gástrico) que mejoran su calidad de vida pero no le devuelven funcionalidad, habiendo tenido que pasar por más de 15 cirugías, y aún los procesos quirúrgicos no terminan, teniendo que tomar más de 15 medicamentos para no sufrir de dolor continuo.
Requiere tratamiento de neuro rehabilitación de por vida y acompañamiento médico constante. Su infancia quedó detenida para siempre desde el momento del hecho, con un daño cerebral irreversible, que le robó la posibilidad de desarrollarse en la vida como cualquier otro niño.
La familia de Martiniano se encuentra constituida como particular damnificada, con la representación del abogado Víctor Simón Bruschi, quien remarcó: “Lo más grave no es solo lo que pasó, sino todo lo que no se hizo para evitarlo. Un club que organiza eventos infantiles sin seguros, sin controles y sin supervisión está asumiendo riesgos que no le pertenecen y trasladándolos a los chicos.”
Por su parte, el doctor Ariel Fusco –abogado defensor del propietario de los inflables- explicó que la citación a indagatoria de su pupilo “es uno de los actos más relevantes en el proceso penal, porque de parte de la fiscalía es la oportunidad en la que se impone a la persona formalmente que ha cometido un delito, se le describen los hechos, se exhibe la evidencia en su contra, y se le da la oportunidad de efectuar un descargo. Del lado del imputado, es el primer acto de defensa, en el que puede mantener silencio (la carga de probar el hecho es de la fiscalía) o brindar su versión de lo acontecido, aportando los elementos de prueba que puedan existir en su favor”.
“Desde mi punto de vista, este es un caso en el que no hay responsabilidad penal adjudicable a ninguna persona” enfatizó el letrado para quien el hecho: “es una tragedia, de consecuencias muy graves, pero que analizada desde el punto de vista del derecho penal, no tiene culpables. Seguramente hay responsabilidad civil, que habrá que determinar, pero en la justicia civil. El expediente penal debió haber sido archivado, porque de la propia causa surge la mecánica del hecho, que no le resulta imputable a mi cliente”, enfatizó.
“Con esto quiero decir que mi cliente no tiene responsabilidad en el hecho. El inflable funcionaba a la perfección, y así se verificó tanto el día del hecho como en la pericia posterior. Seguramente la construcción del inflable podría ser mejorada, pero las características que presentaba al momento del hecho no tuvieron ninguna incidencia en el resultado final. Entiendo que el mal uso terminó por generar el hecho, tan lamentable y por supuesto no querido por nadie” recalcó el letrado quien aseguro que “la imputación no es razonable”.
Para Fusco el llamado a indagatoria fue “porque se necesita un culpable, un chivo expiatorio, y en ese contexto se señala a mi cliente. Pero la imputación no solo es injusta, sino que no resulta el correlato de lo verificado en el expediente. En la causa hay abundante prueba testimonial que va en contra de esta imputación, y desde la defensa voy a seguir aportando evidencia para evitar una condena de una persona que no es la responsable del hecho”, concluyó.
Lo concreto es que el caso de Martiniano Palazzo deja al descubierto una práctica alarmante: eventos infantiles sin seguros, sin controles y sin responsabilidad efectiva.


