Bautista y Felipe compartieron merienda y sonrisas con los abuelos. El gesto incluyó la entrega de galletitas, dulces y alimentos para acompañar las meriendas, pensado para alegrar la jornada de quienes viven en el hogar.
La solidaridad se hizo presente en Mercedes con una visita que dejó huella. En la tarde de hoy, Felipe Rebagliati, Bautista Fontain y Pelusa González llegaron al Hogar Divina Providencia para compartir un encuentro especial con los abuelos y las Hermanas que allí residen.
El gesto incluyó la entrega de galletitas, dulces y alimentos para acompañar las meriendas, pensado para alegrar la jornada de quienes viven en el hogar. Entre charlas, sonrisas y abrazos, los jóvenes se encontraron con la madre superiora, Hna. Carolina Montivero, en un clima de emoción y gratitud.
Felipe resumió la experiencia: “La pasamos hermoso. Verlos sonreír a los abuelos no tiene precio. Nos enseñaron mucho solo con su compañía”. Bautista agregó: “Nos vamos con el corazón lleno. Es importante acordarnos de ellos y dar aunque sea un ratito de nuestro tiempo”.
Por su parte, Pelusa González agradeció el recibimiento y destacó la tarea diaria de las Hermanas: “El cariño que le tenemos al Hogar y a la madre Carolina es muy grande. Ellos hacen una tarea enorme todos los días”.
La jornada cerró con un compromiso renovado: volver pronto. “Nos vamos felices y ya quedamos en volver”, expresaron los jóvenes, convencidos de que la misión cumplida es apenas el inicio de un camino solidario que seguirá creciendo.


