Tras la media sanción en Diputados, las diputadas de Fuerza Patria, Vanesa Siley y Sabrina Selva, cuestionaron con dureza la reforma laboral impulsada por el oficialismo • Señalaron que la iniciativa responde a las exigencias del Fondo Monetario Internacional y supone la mayor quita de derechos laborales desde la dictadura • Además, acusaron a gobernadores peronistas de haber facilitado la aprobación.
La Cámara de Diputados otorgó media sanción a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, en una sesión marcada por fuertes cruces y denuncias de la oposición. Desde el bloque Fuerza Patria, las diputadas Vanesa Siley y Sabrina Selva expresaron su rechazo con discursos que apuntaron tanto al contenido de la norma como al contexto político que la rodea.
Siley sostuvo que el verdadero “director de la orquesta” es el Fondo Monetario Internacional, al que responsabilizó de imponer un plan que incluye reformas laboral, tributaria y previsional. Según la legisladora, el objetivo no es modernizar el sistema de trabajo, sino disciplinar a los trabajadores y empujarlos a la pobreza para facilitar la transferencia de riquezas. “Estamos frente al comienzo de una quita de derechos fenomenal que nunca se ha visto ni siquiera en la dictadura militar”, advirtió, y acusó a gobernadores peronistas de haber traicionado las banderas históricas del movimiento al dar quórum para la votación.
Por su parte, Selva denunció que la reforma fue aprobada “a libro cerrado” y “a mano alzada”, sin debate real ni explicación pública de sus consecuencias. La diputada enumeró los cambios previstos en el proyecto: modificaciones en contratos de trabajo, antigüedad, licencias, vacaciones, subcontratación y justicia laboral. “Se trata de un retroceso histórico en los derechos de los trabajadores argentinos”, afirmó, y cuestionó que el oficialismo haya intentado ocultar el alcance de la norma detrás de títulos generales. También recordó que, tras la presión social, se eliminó el artículo que reducía las licencias por enfermedad, aunque consideró que el resto del paquete mantiene un sesgo regresivo.
Ambas legisladoras coincidieron en que la reforma laboral forma parte de un programa más amplio exigido por el FMI, que incluye cambios tributarios y previsionales. En ese marco, alertaron que el proyecto no busca generar empleo ni reducir la informalidad, como sostiene el oficialismo, sino consolidar un modelo de ajuste que afecta directamente a trabajadores y jubilados.
La media sanción en Diputados obliga ahora a que el texto regrese al Senado, donde se definirá su aprobación definitiva. Mientras tanto, sindicatos y organizaciones sociales ya anticiparon nuevas medidas de protesta contra lo que consideran un ataque a derechos conquistados.




