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La niña sola y el vacío: Crónica de una desgracia colectiva

“Cuanto más corrupta es la República (o el Estado), más leyes tiene”. Tácito, Historiador romano

Por Jorge Ismael Guevara

Mercedes es noticia a nivel nacional: Un joven fue asesinado a balazos en el corso.

Rápidamente, cada político prepara su discurso, y elige a sus receptores para ofrecer la solución más eficaz a tan acuciante problema. Esta desgracia es una oportunidad para convencer electores. Cada voto vale.

Conscientes del rebote mediático que tendrán sus declaraciones en un público que está preocupado por esta cuestión, cada cual trata de llevar agua para su molino.

Ciertamente, no se pone mucho en valor el dolor de los familiares que han perdido a un ser querido.

Cuando la lectura política sobreviene, los políticos escapan a la explicación de las fallas que este sistema corrosivo posee y provoca. Son fallas que, como son de muy antigua data, están naturalizadas.

Una niña al costado de la vía

Hace unos 25 años, una niña de escasos 10 años, lloraba tirada en la vereda de calle 24 y 11. Era María Luján Auza. Vivía al costado de las vías, en lo que había sido un cuarto de un apeadero del FF.CC. Ocasionales transeúntes brindaron contención a la pequeña que, desconsolada, explicaba que hacía días estaba sola. Sus padres estaban en el Hospital de General Rodríguez. Su madre había dado a luz un bebé en muy malas condiciones. La madre, una mujer envenenada con plomo en sangre, había infectado al feto a través de la placenta. El bebé murió a poco de nacer.

Como la situación de María Luján se agravaba, los casuales samaritanos trataron de que intervenga la justicia. Sin embargo, fueron advertidos de que, como no eran parientes, posiblemente su denuncia no prosperaría.

Allí quedó María Luján al supuesto amparo de “Los derechos del niño”, que con rango constitucional desde 1994, “protegen la vida, integridad, salud, identidad, educación y libertad de expresión a toda persona menor de 18 años”.

María Luján, en edad escolar, supuestamente debería haber estado protegida por las normas de la educación, que es obligatoria desde los 4 años y hasta terminar el secundario.  Se supondría que dentro del sistema educativo se detectarían sus carencias familiares, sus necesidades de contención, y otros organismos del Estado deberían haber ofrecido alguna asistencia especial. ¡Leyes no faltan!

Es lo que debería ser. Pero no es.

María Luján, 25 años después

A juzgar por las noticias difundidas, María Luján Auza hoy tiene 34 años, y es autora de los disparos que acabaron con la vida de Brian Cabrera. María Luján tiene un hijo: Martín Ezequiel Auza, de 18. Por el mismo apellido, se puede conjeturar que quedó embarazada a los 13 años, de padre desconocido.

Vivimos de altisonantes eslóganes, de declarar como real lo que debería ser, pero no es.

La vicepresidenta Victoria Villaruel, para justificar el aumento en las dietas obscenas de legisladores, argumentó que tienen que ganar acorde a la alta responsabilidad de presentar proyectos y dictar leyes que mejoren la calidad de vida de los argentinos. Es lo que debería ser. Pero no es.

Como muestra de las prioridades de los legisladores, el Senado aprobó que el 11 de noviembre es “Día Nacional del Kimchi en Argentina”: Una comida coreana. Es lo que es.

La pobreza no es un castigo divino

La pobreza no es un castigo divino, es el resultado de un sistema perverso e injusto, fruto del diseño de hombres egoístas y de ambiciones desmedidas.

Sería interesante saber qué grado de educación tuvo María Lujan Auza. Hay miles que están condenadas a la marginalidad sin más culpa que la casualidad del nacimiento.

María Luján no pidió nacer en el sucucho donde su madre dio a luz.

Javier Milei es hijo de un poderoso empresario automotor. Y tampoco es mérito de él.

Esos miles de seres excluidos están entre nosotros, entretejidos con nuestras vidas. Somos miembros de un mismo cuerpo social.

La justicia dictará qué pena le cabe a María Luján por el espantoso delito cometido.

No habrá juicio para la maraña de causales y responsabilidades entrelazadas que están en el origen de esta desgracia colectiva.

El mundo sigue andando

Mientras tanto, el domingo ganó el clásico Rosario Central y el que viene corre Colapinto. De eso se ocupará la prensa. María Lujan y Brian Cabrera ya formarán parte de pasado.

Hoy le toca a la familia Cabrera vivir esta tragedia.

¿Y mañana, a quién? Misterio. El mundo sigue andando.

Hoy más que nunca está vigente la memorable frase de José de Espronceda: “Que haya un cadáver más, qué importa al mundo”.

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