El Ciclo de la Diversidad Cultural, organizado por la Dirección de Género y Diversidad, el Consultorio de Salud y Diversidad y la Dirección de Cultura local, reafirmó así su esencia: generar espacios abiertos, inclusivos y participativos donde el arte funcione como puente para el diálogo, el respeto mutuo y la convivencia.
Con una importante convocatoria y en un clima de alegría, encuentro y participación, el Centro Cultural La Trocha fue escenario el último sábado de una nueva edición del Ciclo de la Diversidad Cultural, una propuesta con entrada libre y gratuita que volvió a poner en valor la riqueza de las expresiones artísticas y la importancia de construir espacios donde todas las voces, identidades y manifestaciones culturales tengan lugar.
La velada contó con la cálida conducción de Nicole Castro, quien acompañó cada momento de una jornada que tuvo a la música, el baile y la convivencia como protagonistas.
En tiempos donde los discursos de intolerancia, la discriminación y las distintas formas de violencia siguen generando preocupación en nuestra sociedad —particularmente aquellas que afectan a las mujeres—, iniciativas como el Ciclo de la Diversidad Cultural adquieren una relevancia especial. La diversidad no es solamente la coexistencia de diferencias; es también el reconocimiento del otro, el respeto por las identidades, la igualdad de oportunidades y la construcción de una comunidad más justa, empática y democrática.
Sobre el escenario se presentó la consagrada banda de cumbia Menta y Limón, que atraviesa uno de los mejores momentos de su trayectoria. Con una propuesta musical dinámica, fresca y llena de matices, el grupo desplegó una selección de canciones que invitó al público a cantar, bailar y disfrutar de principio a fin. El acompañamiento de una gran cantidad de seguidores volvió a confirmar el excelente presente de la banda y el creciente reconocimiento que viene cosechando gracias a su profesionalismo y constante evolución artística.
Tras la presentación de Menta y Limón, la emoción dio paso a uno de los momentos más significativos de la noche con un sentido homenaje a las mujeres trans víctimas de la violencia. En el marco de una jornada dedicada a celebrar la diversidad y promover el respeto por todas las identidades, se recordó especialmente a Sofía Santillán, asesinada en Mercedes en 2016, un caso que aún continúa reclamando justicia. El homenaje también tuvo presente a las demás víctimas de transfemicidio, reafirmando la necesidad de mantener viva la memoria, visibilizar estas violencias y fortalecer el compromiso colectivo en la defensa de los derechos humanos, la igualdad y una sociedad libre de discriminación.
La noche continuó con la participación de Figueredo Dj, quien mantuvo encendida la energía del encuentro. Su propuesta logró que el público compartiera la sala en una verdadera celebración colectiva, donde las diferencias se transformaron en puntos de encuentro y donde la música volvió a demostrar su capacidad de unir a las personas.
El Ciclo de la Diversidad Cultural, organizado por la Dirección de Género y Diversidad, el Consultorio de Salud y Diversidad y la Dirección de Cultura local, reafirmó así su esencia: generar espacios abiertos, inclusivos y participativos donde el arte funcione como puente para el diálogo, el respeto mutuo y la convivencia. Una noche que dejó en claro que la cultura, cuando se vive desde la diversidad, se convierte en una herramienta poderosa para fortalecer los lazos comunitarios y promover una sociedad más humana, igualitaria y solidaria.





