Celeste Ayelén Barrios en mayo se presentará como bailarina del Cruce del Arte • A mitad de año se la verá cantando en una muestra de Natalia Zabala • Su asignatura pendiente es escribir temas propios.
Ayelén Barros Oviedo se presentará en el mes de mayo en el Festival del “Cruce del Arte” como bailarina, en la sede cultural de “El Cruce”, ubicado en calle 29 y 130 de nuestra ciudad. En la oportunidad habrá una muestra de danza contemporánea, bajo la dirección de María Belén Montenegro.
A mitad de año, participará de una muestra de canto, bajo la dirección de Natalia Zabala, las que se repetirán a fin de este año.
A esta polifacética artista, también es poli apodo (si existe tal terminología). Le dicen “China”, por la china de la Pampa Húmeda, “Burbuja”, por las chicas súper poderosas y “Celita”, por Celeste.
Nació el 21 de mayo de 1986, bajo el signo de Géminis, en la ciudad de Mercedes. Hoy está en pareja. “Tuve un embarazo y lo perdí”, lamentó. “Me hubiese gustado mucho ser madre, pero por la vida que llevo hoy, prefiero ponerlo en pausa”.
La familia de Ayelén se compone de su padre, con el cual no tiene mucha relación, y su mamá, Patricia Oviedo. “Ella fue madre y padre, a la vez”. Tiene un hermano, por parte de su madre, 4 años más chico que ella.
-¿Cómo empezó tu inquietud por el arte?
– De chica siempre me gustaba leer, me gustaba ir al cine. Leía muchos cuentos. Me iba a dormir y escuchaba música. Estaba aburrida y me iba a mi habitación, a oscuras y ponía la radio. O agarraba los cassettes de mi madre y me ponía a escuchar música y cantar.
-¿Qué escuchabas?
-De todo. Lo que había en mi casa lo escuchaba. Lo que había en la radio lo escuchaba. Desde rock nacional a rock internacional, Sabina, lo que encontraba escuchaba. Era muy tímida, por eso nunca fui de hacer nada con el arte.
La escuela primaria la cursó en la Escuela Santa María, durante dos años. Posteriormente, se fue a vivir a Mar del Plata, donde terminó la sección primaria de la escuela. Curso 8° año en una escuela técnica y volvió a Mercedes, donde terminó la secundaria en el Colegio Nacional, de donde egresó en el año 2003.
Culminada la escuela, quiso hacer kinesiología pero se arrepintió y se anotó en medicina, en la Universidad de Buenos Aires. “Viví un tiempo en Capital y tuve una crisis de ansiedad en el 2004, 2005 y 2006. Dejé la medicina. Y estudié Instrumentación Quirúrgica en la Cruz Roja de Luján y Enfermería en el Hospital Blas Dubarry, donde actualmente trabajo”, contó.
En el año 2014, se enteró de que había una muestra de danza, era en “El Cruce del Arte”. Allá fue por curiosidad y cuando terminó Ayelén se convenció de que quería formar parte de ese equipo que hoy integra. “Terminó la muestra y me dije: Yo quiero hacer esto”.
En el año 2015, empezó a bailar en “El Cruce del Arte”. “No podía seguirles el ritmo”, comentó y agregó: “Dejé ahí y empecé a hacer estilo tribal americano. Es una disciplina artística de danza que junta una cosa medio rara. La primera presentación que hubo fue en La Trocha. Estaba muerta del cagazo pero igual seguí”, reveló la artista.
Posteriormente a eso, se anotó en clases de danza contemporánea en El Cruce del Arte, cuando estaba en la avenida 40 donde tomó clases de danza con Marina Cabral. Luego fue asistencia técnica en el musical “Tiempo de Sueños”, bajo la dirección de Mauricio Castro. Allí conoció a Lu Larocca, quien le hizo hacer un casting para participar de un video clip, donde salió seleccionada como bailarina.
Ayelén Barros Oviedo es una artista de nuestra ciudad que, no sólo se dedicó a bailar, sino a actuar. “Hice teatro con Gabriela Lorusso. Pusimos en escena Mujeres Mandarinas. Empecé haciendo un baile del estilo danza teatro y después, cuando volvimos a hacer a obra, un par de chicos se bajaron y actué. Me formé con ella en El Cruce del Arte y en Saba”.
Además, incursionó en el arte del canto con Mauricio Castro y continuó con Maxi Conti, hoy un artista consagrado de la vecina localidad de Luján. Siguió con Gena Cobuccio y hoy continúa con Natalia Zabala.
“El arte es el lugar donde más vulnerable y fuerte me siento”, deslizó.
-¿Por qué vulnerable y por qué fuerte?
-Para mí en la vulnerabilidad reside la fortaleza. El arte te lleva a esos lugares donde conoces esas cosas que te hace fuerte. Me siento vulnerable porque estoy muy conectada con las emociones. Creo que eso es lo que me atrajo de arte. Poder conectar. No entiendo la vulnerabilidad como fragilidad. Respecto de la fortaleza, tuve que aprender a serlo.
“Bailar me conecta con mi propia esencia”, dijo Ayelén, en un dejo de sinceridad esbozada sobre la mesa.
-¿Qué proyectos tenes para este año?
-Por el momento, seguir bailando. Tengo pendiente cantar. No tengo temas propios porque no sé escribir. En un momento escribí un cuento. La parte que me falta es transformarlo en canción. El objetivo para este año es volver a cantar.


