La bailarina mercedina María Belén Montenegro inaugurará una nueva versión de “El Cruce del Arte” • Será en calle 16 y 15 • “Cuando bailo comparto una parte mía con el mundo”, declaró.
María Belén Montenegro inaugurará una nueva versión de “El Cruce del Arte”, la escuela que construyó junto a su pareja, Mauricio Castro, antiguamente ubicada en calle 40, luego se mudará a calles 130 y 25 y en breve inaugurará en calle 16 y 15.
La bailarina mercedina se jactó de no tener otro apodo que “Belu”, dijo y se rió. Nació el 25 de enero de 1985 en la ciudad de Mercedes. Hija de Miguel Montenegro y de Marisa Pachiani, con una hermana: Milagros Montenegro.
Está en concubinato con su pareja, Mauricio Castro, el fundador del Cruce del Arte. Fruto de esa pareja, nacieron mellizos: Nina y Camilo. Pero según María Belén, tiene un “hermoso hijo del corazón: Imanol Castro”, como definió.
Cursó la escuela primaria en el Colegio Santa María y el tramo secundaria en el Instituto Parroquial. Terminada la secundaria, estudió Licenciatura en Obstetricia.
“Empecé con la danza a los 6 años y ahí nunca frené. Comencé en la Escuela de Gisela Abufager con danza clásica”, relató Belén. Posteriormente, se fue a CABA a estudiar Danza Contemporánea y allí se formó en diversas escuelas.
Belén no se quedó ahí. Fiel a su estilo, quiso apostar más. Le salió una beca para viajar a Estados Unidos. Estuvo en una escuela de Nueva York, donde pudo perfeccionar la técnica del arte de bailar.
María Belén Montenegro dio clases en varias escuelas de la ciudad. En principio, pasó por el Taller de Arte y Movimiento (TAM), ubicado en calle 20 entre 41 y 43.
Posteriormente a ello, hizo grandes obras de arte en la ciudad y en Capital Federal. Una dedicada a los Pecados Capitales. Otro de sus grandes inventos, junto a Mauricio Castro, fue “C´Est La Vie”, musical que presentaron en Mercedes y fue todo un éxito, como en el Teatro “El Globo”, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En Mercedes, realizaron una puesta en escena de “Tiempo de Sueños” que también resultó una gran puesta en escena, bajo la supervisión de Marisol Otero. Además, participó como ensamble de “Jekyll & Hyde”, la obra de Lovecraft, pero en formato musical, bajo la dirección y actuación de Mauricio Castro.
-¿Qué proyectos tenés para lo que queda del año?
– Felizmente muchos con El Cruce del Arte. Tenemos proyectado hacer obras de danza, musicales, poder desarrollar distintas salas donde se den disciplinas como canto, instrumentos, arte, danza, acrobacia, teatro musical.
-¿Qué significa lo que haces a diario que es pensar en bailar?
-Bailar es una forma de volver a mi esencia, de encontrarme con lo más profundo de mi ser. A través del movimiento, logro conectarme conmigo, con mi cuerpo, con la persona que tengo enfrente y con el espacio que me rodea. Cada paso es una oportunidad de crear algo nuevo, de explorar territorios desconocidos y dejar que la emoción se transforme en gesto. Bailar me permite expresarme sin palabras y, al mismo tiempo, transmitir una historia, un sentir, una verdad. Cuando bailo, comparto una parte de mí con el mundo.
-¿Qué va a tener el nuevo “Cruce del Arte”?
– El nuevo Cruce del Arte va a tener 4 salas. Una de danza y entrenamiento. Una de acrobacia. Una de música y canto y una de arte puro. Y más allá de todo eso, va a tener un escenario para poder realizar funciones en vivo.


