Al retrotraer el esquema nacido en 2002, la normativa margina a más de 1,6 millones de usuarios bonaerenses en 90 distritos, dejando a nivel local a 17.000 familias frente a un encarecimiento inmediato de sus boletas de gas.
La eliminación del esquema de subsidios aprobada por el Congreso impacta a 17.000 hogares locales, cuyas facturas llegarán con incrementos del 100%. Advierten sobre el severo efecto multiplicador que tendrá en el comercio de barrio y los prestadores de servicios de la ciudad.
La reciente ratificación legislativa en el Senado, que reconfigura de raíz el régimen de Zona Fría, ya no es una discusión abstracta de recinto: se traduce en un cimbronazo financiero directo para Mercedes. Al retrotraer el esquema nacido en 2002, la normativa margina a más de 1,6 millones de usuarios bonaerenses en 90 distritos, dejando a nivel local a 17.000 familias frente a un encarecimiento inmediato de sus boletas de gas.
El salto en las facturas residenciales
De acuerdo con relevamientos de la Oficina Municipal de Defensa del Consumidor, la eliminación del beneficio empuja la suba acumulada del servicio por encima del 800% en los últimos tres años. En términos concretos, consumos residenciales que en 2023 se liquidaban en torno a los $10.000 y que este año rondaron los $60.000, pasarán a demandar desembolsos cercanos a los $110.000 por período.
El impacto no se explica únicamente por la quita del porcentaje de descuento, sino por el nuevo criterio de liquidación:
- Base de cálculo recortada: El beneficio residual deja de computarse sobre el total de la factura y pasa a calcularse solo sobre el costo del gas en boca de pozo, desprotegiendo los cargos de transporte y distribución.
- Criterios de exclusión: Para aspirar a alguna contención en el esquema de Subsidios Energéticos Focalizados, los hogares deberán acreditar ingresos inferiores a tres canastas básicas.
- Sobrecosto sin beneficio: Quienes queden fuera del esquema seguirán abonando en sus boletas el recargo fiduciario del sistema (de hasta un 7,5%), aun sin percibir compensación alguna.
Impacto directo en el mostrador local
La consecuencia más severa de este ajuste radica en la fuga de circulante. Con una diferencia estimada de unos $60.000 extra por usuario, el cálculo local proyecta que más de $1.020 millones dejarán de circular cada mes en la economía mercedina.
Ese flujo de fondos, que habitualmente sostiene las ventas de almacenes, carnicerías, farmacias, tiendas de indumentaria, locales gastronómicos y la contratación de oficios barriales, pasará a transferirse de forma directa a las distribuidoras y productoras energéticas, debilitando la actividad económica de proximidad.
Un reclamo comunitario que anticipaba el escenario
El escenario actual se da a pesar de las advertencias previas de la comunidad. Meses atrás, Mercedes formó parte de una intensa campaña de recolección de firmas en puntos neurálgicos como la Plaza San Martín, entidades bancarias y accesos a comercios céntricos. Si bien la movilización ciudadana buscó frenar las modificaciones al régimen, la sanción parlamentaria terminó por consolidar la quita.
La problemática local se replica a escala regional: en el interior bonaerense, más de 171.000 usuarios de 19 municipios —entre ellos distritos vecinos como San Andrés de Giles, Chivilcoy y Bragado— atraviesan el mismo cuadro de desfinanciamiento hogareño y retracción en las ventas de sus cascos urbanos.


