La calidad del agua para consumo en el distrito de Mercedes volvió a colocarse en el centro del debate público y sanitario. Un nuevo llamado de atención institucional derivado del monitoreo técnico provincial encendió los reclamos sobre los controles del suministro, en una problemática de larga data.
El monitoreo técnico sobre las napas locales no es un hecho aislado, sino la confirmación de una tendencia que se venía advirtiendo desde hace mucho tiempo.
En noviembre último el Laboratorio de Ingeniería Química y Medio Ambiente (LIQMA) del Instituto Tecnológico de Buenos Aires relanzó su plataforma nacional e incluyó a Mercedes en la denominada “zona roja”. En aquel relevamiento inicial, las muestras analizadas en el partido arrojaron concentraciones de hasta 0,0773 mg/L, superando en más de siete veces el parámetro de referencia.
En la más reciente actualización del mapa interactivo, un registro puntual en el distrito alcanzó los 0,105 mg/L. Este dato llevó al Consejo Profesional de Química de la Provincia de Buenos Aires a enviar notas y pedidos de informes formales al municipio para solicitar explicaciones sobre los análisis vigentes y los protocolos de potabilización, según informe el matutino Página 12 en su edición dominical.
Las mediciones se da en un contexto legal inflexible. En el ámbito del Departamento Judicial Mercedes y los tribunales bonaerenses, la jurisprudencia ha sentado un precedente categórico. La justicia bonaerense ya ratificó que el único parámetro tolerable para garantizar la salud de la población es de $0,01$ mg/L, invalidando prórrogas administrativas o normativas locales que pretendan tolerar hasta $0,05$ mg/L.
Lo público vs lo privado
Desde el gobierno local se ha manifestado de manera reiterada que la red de agua corriente urbana cumple con los análisis de potabilidad. Sin embargo, profesionales y técnicos advierten que la variabilidad hidrogeológica de la cuenca hace que las napas subterráneas presenten fuertes fluctuaciones según la profundidad y ubicación de los pozos.
Existe debate sobre si los muestreos puntuales corresponden a pozos particulares sin tratar o a la red de distribución municipal. En relevamientos oficiales previos, el municipio ha señalado en reiteradas oportunidades que el agua de la red pública cumple con las condiciones de potabilidad, desconociendo de donde se toman las alarmantes muestras.
“El principal riesgo radica en las perforaciones domiciliarias a la primera o segunda napa sin tratamiento previo”, explicaron técnicos sanitaristas.


