Ariel Cárdenas nació en Luján, pero Mercedes lo adoptó • Pasó por grandes proyectos musicales como “Torta Cruda”, una banda de ska • Hoy tiene pensado reversionar a Oasis, junto a un ex compañero de banda.
Ariel Cárdenas, conocido como “Coki” nació el 23 de abril de 1984, bajo el signo de Tauro. Ama la cocina y es un gran cheff. Y confesó: “junto con la música, la otra mitad de mi cuerpo, ama el deporte. Esto sí que no fue heredado. En el año 1998, arrastrado por mis amigos de la escuela que aún siguen siendo mis mejores amigos, llegué al “Luján Rugby Club”, aunque mi viejo no quería saber nada con que yo jugara ese deporte, supongo que era el miedo de alguna lesión, me las ingenié y seguí jugando”.
“El rugby es un deporte donde todos son bienvenidos”, dijo Cárdenas. Y agregó: alto, bajo, con algún kilo de más o de menos, en el rugby siempre hay lugar, por eso se dice que es un deporte que no discrimina. Son todos bienvenidos. Jugué en Luján Rugby Club, en el 2010, llego al “Mercedes RC”, después me fui a “Racing” de Chivilcoy, donde fuimos Tri campeones de los torneos de UROBA (Unión de Rugby del Oeste de Buenos Aires). Regresé al “Mercedes RC” y tuve la suerte de ascender y llegar a jugar en “Primer C”. En el 2024, luego de varios intentos por colgar los botines, decidí que era el momento de dar lugar a los más jóvenes. El rugby fue muy generoso conmigo. Ahora pertenezco a los “Vintage”, que sería como una especie de “Masters”, con la guinda en la mano, pero mucho más lento”, cuenta y se ríe.
-¿Por qué te dicen Coki?
– Cooki Burnage. Cooki viene desde la secundaria, uno de mis mejores amigos, @nuncacheto, se sentaba adelante mío, en la escuela, solía darse vuelta y decirme “coquito”. Quizás fue mi peinado, o mi cabeza redonda, o lo cabeza dura que era. “Burnage” es un suburbio de Manchester, donde nacieron los hermanos Gallagher de “Oasis”. Tuve una banda tributo a ellos, con ese nombre. Muchos creen que es mi apellido.
Ariel Cárdenas nació en Luján y fue el menor de una familia compuesta por su mamá “Silvi”; su papá “Pelo” (apodo), baterista y trabajador de la Basílica de Luján, y sus hermanas: “Flafli” y “Vale”. Fue al Jardín, a la Primaria y a la Secundaria, a la Escuela Normal, “esa de color rosado frente a la avenida de las Palmeras”, recordó.
Luego de haber terminado el ciclo se recibió Visitador Médico y de Analista en Comercialización.
– ¿Cómo empezaste con la música?
-La música ha estado desde siempre en mi vida, mi abuelo tocaba el acordeón. Mi viejo era multi instrumentista. Fíjate que antes de una pelota, tuve una batería.
– ¿En qué instrumento te desempeñas mejor?
– Básicamente, soy baterista, pero hago algunos acordes básicos en la guitarra, para algún fogón.
– ¿Cuáles son los lugares más importantes donde tocaste?
-Considero que todas las veces que toqué en el Teatro “Trinidad Guevara” de Luján, fueron especiales. En el extinto “Elvis Café” de Mar del Plata, y una vuelta en “KM1” de Luján junto a “Como Están Esos Pibes”, poco más de 3000 personas hacinadas. Muy bizarro y descomunal.
– ¿Dónde te formaste y con quién?
-Desarrollé una facilidad para interpretar los sonidos y, a su vez, varios bateristas influenciaron en mi vida: “Mike” Mangini, Alex González, Martín Carrizo, incluso mi viejo, “El Pelo”. Tuve una breve experiencia de estudiar con Diego Belli, gran batero de Luján.
-¿Qué proyectos tenes con la música?
-En este momento, tengo varios proyectos, desde funk, a la música urbana, y pasando por el rock, ninguno firme. Se hace difícil ponerse de acuerdo, con otras responsabilidades y los horarios. También estoy reversionando temas de los Oasis con un ex compañero de banda para, rápidamente, salir a tocar.
-¿Qué significa la música para vos?
-Una parte fundamental en mi vida. En el más mínimo sonido, encuentro música. Me gusta decir que la música es la verdadera máquina del tiempo. Es impresionante el poder que tiene para trasladarte a cualquier parte. Escuchar una canción y llevarte a la niñez, a lugares, olores o personas. Quiero cerrar con una cita atribuida a Friedrich Nietzsche que dice: “Aquellos que eran vistos bailando, eran considerados locos por quienes no podían escuchar la música”


