Reconocido músico local, ahora publicó un libro: “Don Quijote, mi mamá y las faltas de (h) ortografía” • El sábado que viene dará un show con “La Negracha” en el Club Belgrano • Quiere fusionar literatura y música como una forma de “volar en otra dimensión”.
Walter “Chori” Perruolo es un reconocido músico y compositor mercedino que ha hecho grandes proyectos musicales como “Margarita Ni a Palos” y una gran trayectoria solista, con discos como “Avanzaré” o la gran “Sixty For” que recluta canciones que quedaron fijadas en la memoria del rock mercedino. Si bien siempre se conoció su pasión por la escritura, ahora dio un nuevo paso para afianzarse como el polifacética artista que es: acaba de publicar un libro bajo el título “Don Quijote, mi mamá y las faltas de (h) ortografía”. La obra, editada bajo el sello de Ediciones “Juanita P” se puede conseguir en “Libros a Nuevo”, de calle 28 y 23 o conectándose directamente con su autor en las redes sociales.
En cuanto a lo musical, también le dedica tiempo a una guitarra que plasma con gran destreza, y que va desde el rock hasta el tango, con otro grupo que se dio en llamar “La Negracha”, con quienes harán un show en el Sporting Club Belgrano, ubicado en calle 31 entre 32 y 34, este sábado 7 de marzo. “Con La Sistifor sigo despuntando el vicio del rock. Ese género en el que cohabitan tantos otros géneros”, reconoció el músico.
Respecto de su apodo “Chori”, advirtió: “Me gustaría que quede en el misterio, pero voy desmitificarlo: a mis 7 años, en misa de once, con el padre Forchi en Iglesia San Luis, David Costa iba a sentarse al lado mío pero se arrepintió y dijo: ´al lado de este chorizo no me siento´. Gustavo Ledesma, estaba sentado a mi lado, se rió y comenzó a hacerme bullyng llamándome ´Chorizo´ en todo momento. Gustavo hoy es una persona seria, pero cada vez que le hacía un caño jugando al fútbol armaba berrinches y lloraba”, dice entre risas.
Walter nació el 19 de mayo de 1972 en la Clínica Cruz Azul de Mercedes y es hijo de Nélida Gollo y Miguel Ángel Perruolo, fruto de cuya pareja también nació Andrea Perruolo, hermana del “Chori”. Casado con Andrea Ferreyra, esposa del músico de hace muchos años, con quien tuvo a su única hija: Juanita Perruolo: “Por lo que sé”, bromea.
La Escuela primaria transcurrió en la Escuela N° 1 Víctor Mercante, mientras que la secundaria en la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 1 de la Localidad de Luján, de donde se egresó como “Técnico Químico”. En cuanto a los estudios universitarios, Walter Fabián estudió la carrera de “Música” en Facultad de Música de la localidad de Rosario, Provincia de Santa Fe, estudios que no terminó, para continuar en la “Escuela de Músicos”, también de Rosario, del reconocido compositor Jorge Fandermole. “Allá sí terminé, pero no daban títulos oficiales. Pero lo que aprendí y disfruté fue maravilloso”, recordó.
-¿Cómo empezaste con la escritura?
– Desde mi infancia, desde niño, a los tropezones. Poemas, letras de canciones y después escribí los primeros cuentos que me empezaron a llegar. Ya de más grande empecé a publicar cosas en blogs y en las redes sociales, como ahora. Pero nunca había publicado nada en papel, hasta ahora.
-¿Dónde te formaste y con quien en la escritura?
– No me formé con nadie en forma de cursos, ni demás. Fui autodidacta hasta que llegó la pandemia. Con el tiempo que me proporcionó la cuarentena me anoté en un curso online de cuentos con Guillermo Martínez, un reconocido escritor que es también generoso y talentoso en la docencia. Ese curso me llevó a revisar luego todo lo que había escrito.
-¿Pensaste en fusionar literatura y música?
– Probablemente intente un show de música y textos unipersonal. Son mis dos pasiones. Y siento que necesito fusionarlas: canciones y cuentos. Algo que ya he hecho con Juan Ferrandis en un ciclo llamado “Cuenciones”. Pero esta vez sería sólo yo con mis canciones, mis cuentos y también interpretaciones guitarrísticas variopintas. Algo con la que torturo a mi familia desde el living de casa.
-¿Que significa escribir y el arte para vos?
-Ejercer el arte es lo más parecido a cuando jugaba al fútbol en el campito. Allí el tiempo se suspendía y no importaba nada hasta que tu mamá te llamaba a tomar la leche o para bañarte. Hoy estoy tocando o escribiendo, creando y parece que estoy volando en otra dimensión, hasta que te suena la notificación del celular que te avisa que tenés que pagar la luz o el gas y caés a la tierra de golpe. Y así se sigue, entre vuelos y porrazos.
-¿Como ves la situación artística actual?
-Está el arte y por otro lado el entretenimiento como rubro económico, industrial. A veces el arte se fusiona con el entretenimiento altamente remunerado pero la gran mayoría de las veces el entretenimiento industrial es solo entretenimiento. Estamos nuevamente en momento de desprecio del arte desde el poder gobernante, bajo la consigna de que si no es redituable no sirve, emparentándolo con vender hamburguesas o remeras. Pero el arte no muere nunca. Se repliega y ataca.


