La Policía logró detectar otra carga de pirotecnia, en este caso escondido y distribuido por un abuelo. A eso se sumó la resistencia a la autoridad y agresividad del joven que no entraba en razones.
Una vez más quedó en evidencia la falta de empatía. Un abuelo no cumplía las normas y amparaba a su nieto y amigos que buscaban hacer sonar pirotecnia.
La policía intervino para hacer cumplir la ley. 5 tortas de explosivos le decomisaron. Queda en evidencia que no todos están comprometidos con la sociedad.



