(Por Mauricio Pollacchi) En Mercedes los outsiders sobran, pero no quieren participar en política. Y los entiendo.
La política suele ser un ambiente de vibraciones densas, pero también puede ser exactamente lo contrario: el lugar donde la razón y la pasión se encuentran para ponerse al servicio del bien común, porque la razón sin pasión puede convertirse en cálculo y la pasión sin razón, en fanatismo.
Las personas con convicciones fuertes son personas encendidas. No es posible administrar en cuotas nuestras convicciones: son absolutas, no relativas. Por eso quizás incomoda la tibieza en los dirigentes políticos, porque donde existe el cálculo y la conveniencia, no existe la convicción; y donde no existe una convicción clara, desaparecen los valores y aparecen las máscaras.
Un dirigente político es precisamente eso: un dirigente. Una persona con convicciones e ideas claras, con la capacidad de compartirlas con un convencimiento tal que moviliza sociedades enteras.
Por eso creo que quienes quieran ser candidatos a intendente tienen una obligación mínima con los ciudadanos: honestidad intelectual y exponer sus pensamientos sin frases armadas.
Que digan qué piensan. Que muestren sus ideas. Que expliquen qué quieren hacer con Mercedes.
Y que expliquen también cómo.
Si queremos mejorar los salarios municipales sin seguir aumentando la presión tributaria, hay que ser claros: necesitamos agrandar la economía, ampliar la base de contribuyentes o hacer más productiva la estructura municipal.
Creo que no se pueden subir más las tasas: hay que bajarlas y cobrarle a quienes no pagan. También hay que reducir fuertemente las tasas que gravan el consumo, porque terminan impactando directamente en los precios.
En el Municipio se jubilan aproximadamente 30 personas por año. Si durante un período no reemplazamos esas personas, podríamos reducir gradualmente la planta y liberar recursos para mejorar salarios y jubilaciones.
Pero eso tiene que ir acompañado de una agenda de crecimiento y desarrollo productivo: nuevas empresas, incentivos para que las que ya están contraten más gente y más oportunidades laborales para los mercedinos.
El Municipio no puede ser el último recurso para quien busca trabajo. Tenemos que lograr que trabajar en la Municipalidad vuelva a ser algo honorable y apoyarnos en esos empleados que tienen la camiseta puesta y que hacen que las cosas funcionen.
Y hay otra cosa que considero fundamental: un candidato no debería llegar a la política debiendo favores a sectores de poder desconocidos por la ciudadanía.
Por eso, en mi caso, elijo no prometer.
Elijo comprometerme.
Sí, hay outsiders. Y están en todas partes.
El verdadero outsider no es simplemente el que viene de afuera.
Es el que entra y no se deja domesticar.


