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Las vicisitudes del nivel educativo más joven del sistema

La implementación de la motosierra en el nivel inicial. Por Sergio Resquín.

Desde poco más de un mes atrás, muchos se han enterado de la existencia de instituciones educativas, que funcionan en nuestra ciudad, sencillamente por qué el ajuste que se abatió  sobre ellos los ha transformado en noticia, dada la conflictividad y movilización de las comunidades que los integran. Cómo es obvio, me refiero a “los jardines maternales” municipales que funcionan en nuestra ciudad, que ante la decisión de acotar los servicios que prestan, por parte del ejecutivo comunal, han logrado visibilizar el conflicto.

Conviene aclarar que, a pesar de la historia de los mismos, el debate que han introducido tanto Uztarroz como Kicillof es sobre el nivel inicial en su conjunto.

Podría decirse que este tramo pedagógico es, el más joven del sistema educativo y ha venido sorteando diversas iniciativas para evitar que el mismo lograra consolidarse y afianzarse, aún con la importancia que este posee para la escolarización de los niños

Hoy, lamentablemente es noticia por el recorte, el ajuste o el desguace de uno de sus ciclos.

El nivel inicial y sus ataques históricos

Cómo ya ha quedado dicho el nivel inicial, el más joven del sistema educativo, ha debido sortear los intentos de evitar su evolución y consolidación  pedagógica durante todos los gobiernos.

Si bien este nivel ya aparece mencionado en la ley 1420 de 1884, es a partir de la segunda mitad del siglo XX en qué  este tramo educativo comienza a instalarse socialmente, a favor no solo de cambios profundos en las condiciones de vida de las familias sino también de la influencia de corrientes pedagógicas que alertan sobre la necesidad de una escolarización temprana de los niños. Más allá de lo que expresen las leyes que rigen o rigieron el sistema educativo nacional el nivel inicial la extensión del nivel abarcaría  desde los 45 días hasta los 5 años. Y mientras el nivel fue buscando consolidarse cultural y socialmente, especialmente desde la década del 70 del siglo XX, aspirando a lograr esa extensión, fue también teniendo que enfrentar diversas medidas o leyes que apuntaron en contrario. Es decir mientras el nivel inicial iba incluso naturalizándose  dentro del sistema educativo, debió soportar el vendaval de la “reforma educativa menem-duhaldista”, como el resto de los niveles

Allá por el  94, en una madrugada de diciembre la nefasta ley federal de educación fue sancionada. Los legisladores de entonces, se limitaron a levantar la mano para aprobar un texto que fuera enviado en inglés para todos los países de Latinoamérica y donde solo se consideraba obligatoria la sala de cinco años.  Obviamente, tanto las salas de tres y cuatro años existían en las diversas jurisdicciones, pero la redacción de la ley nacional les sirvió a algunos gobernadores para avanzar en la eliminación o en la privatización del nivel.  A  fines de 1996 en Córdoba (ejemplo emblemático) se intentó aprovechar esa “omisión” para proceder al cierre de las salas de tres y de cuatro años, dejando un negocio a la medida de la iglesia y otros comerciantes de servicios educativos.  El por entonces gobernador Mestre de la UCR vio truncado su deseo de “sacarse de encima” al nivel inicial, sencillamente porque las movilizaciones y protestas de padres y docentes impidieron el uso de la motosierra. ¿Porque? Lo que no calculó Mestre es que el nivel inicial estaba cada vez más afianzado cultural y socialmente. Es decir, ninguna provincia pudo utilizar la ley federal de educación para cerrar las salas de tres y de cuatro años. Pero la intención privatizadora estaba implícita en aquel texto enviado por el Banco Mundial.

Un par de años después la provincia de Buenos Aires se cuidó de intentar el mismo camino, por el temor a producir el mismo fenómeno de Córdoba y se dedicó a destruir el secundario.

Podría decirse que el nivel inicial pudo sobrevivir a la reforma Anti pedagógica o que los daños pudieron haber sido peores de los que fueron. Luego, dado el caos educativo generado, la ley federal de educación se cayó por su propio peso.

Luego del embate de la “ley federal” y habiendo logrado evitar daños mayores el nivel inicial debía prepararse para seguir su crecimiento, buscar constituir completamente el primer ciclo (de 45 días  a 2 años) y lograr la integridad de todo el nivel. Algo que no ocurrió en prácticamente 20 años. Es decir la provincia de Buenos Aires no promovió la apertura del primer ciclo bajo el sistema público de educación. Es decir en más de dos décadas el nivel inicial  público no fue estimulado o beneficiado con la instalación de ambos ciclos, lo que hubiere garantizado la integridad y articulación. Cuando al mismo tiempo la oferta de jardines maternales privados crecía exponencialmente.

El mito de origen de los maternales municipales

Tal vez, en 2007, el entonces gobernador Kirchnerista Scioli hoy devenido en ministro libertario, le habrá manifestado su desinterés en cumplir con la apertura de jardines maternales (primer ciclo) a cargo de la provincia de Buenos Aires. ¿De quién habrá sido la idea de la municipalización de servicios educativos que debían ser parte de las responsabilidades provinciales?

Pero más allá de la decisión del “pichichi” libertario kirchnerista, el otrora intendente selva ocupó el lugar o se decidió por la municipalización del primer jardín maternal. Utilizando las instalaciones del fenecido club “el nacional” Selva copio el gerenciamiento que llevan adelante las escuelas  o jardines privados. En este caso, el municipio optó por dejar afuera del primer jardín maternal toda aplicación del estatuto del docente, lo cual generó desde el principio contradicciones que afectaron la labor de los trabajadores de la educación que pasaron a ser “empleados municipales “.

Se prefirió por el contrario proceder como cualquier escuela privada, elegir sin concursos ni actos públicos, a los trabajadores. Por supuesto que ninguno de los sindicatos docentes que tienen presencia en el distrito, alertaron sobre esta anomalía: que los educadores nunca fueran considerados amparados por el estatuto. En aquel primer maternal municipal se presentaron 76 aspirantes y entre selva y su director de cultura, Fernando Pachiani, eligieron al personal. Obviamente no había ningún director de educación porque los servicios educativos eran y siguen siendo  de incumbencia provincial. Así como los sindicatos hicieron silencio, ningún dirigente opositor por entonces a selva hizo escuchar su voz crítica.

Algo que se repitió como metodología en las aperturas de los dos maternales municipales posteriores. Es decir Uztarroz mantuvo la matriz municipalizante de los jardines.

El municipio se considera “gerenciador” de estos establecimientos y como tal se arroga el derecho a implementar todo tipo de formas de contratación laboral  flexibilizadoras, lo cual agranda cada día más la brecha salarial entre una maestra de un establecimiento provincial y la de un municipal. No solo porque la remuneración de los primeros es mayor, sino también porque la estabilidad laboral de los trabajadores municipales es sensiblemente menor. Monotributistas, contratos precarios, pasantías, entre otras situaciones son moneda corriente  entre el personal de los jardines maternales municipales. Con esa metodología Selva concreto la inauguración del segundo  y la misma fue utilizada por su sucesor Uztarroz, dónde la designación de directivos, como de los docentes de cada sala son decididos por el  dedo mágico del gerenciador (el municipio) sin concursos, listados o publicación de vacantes. Y no se puede acudir al viejo argumento de que como los edificios son propiedad del municipio no queda más remedio que la municipalización. La escuela de Arte Nro. 2 de Mercedes funciona en un edificio municipal y sin embargo la institución es provincial. Plena vigencia del ESTATUTO del Docente.

Es muy probable que la gran mayoría de los padres de los alumnos, nunca hayan tomado conocimiento de esta situación de los jardines maternales municipales, hasta hace un mes en que la noticia del ajuste o desguace trascendió a la comunidad. Tal vez, entre otras cosas, porque las condiciones de encuadre laboral o brecha salarial de los trabajadores de la educación nunca tuvieron demasiada difusión o sencillamente porque el miedo a perder el cargo en un “privado” hace que las posibilidades de reclamo se achiquen considerablemente. Otra vez ahí el silencio cómplice de los sindicatos docentes.

Pero aún con estas anomalías el primer ciclo del nivel inicial alcanzó a estar completo en un solo edificio. ¿Porque ahora iniciar su desguace suprimiendo salas?

La reforma de Kicillof

Más allá de que todo cierre de salas o secciones implica un ajuste sea en la jurisdicción que sea, lo cual termina por igualar a Milei, Kicillof y Uztarroz, lo cierto es que las explicaciones para este abrupto cierre de salas en los maternales municipales no hacen otra cosa que ampararse en la decisión del gobierno provincial de iniciar su propia “reforma” educativa. Un ataque al nivel inicial  en toda su extensión, dónde se pretende implementar las retrogradas  salas multiedad o integradas, que podrían albergar a 29 niños, con edades entre de 2, 3, 4 y 5 años. No como una excepción o particularidad, que podría contemplarse en un jardín rural. No, más bien pretenden que ese número de alumnos por sala, sean la regla  general. Quién puede enseñar y quién puede aprender en esas condiciones. El ajuste planteado desde la provincia para el nivel inicial implica diversas iniciativas por demás de discutibles en cuanto al fundamento pedagógico pero no puede ocultar, su característica ajustadora y en especial antipedagógica.

El latiguillo usado para justificar esta reforma, intenta apelar a “un descenso de la natalidad”, acaso esa merma en los nacimientos ¿justificaría la convivencia en un aula de  29 niños de dos, tres, y cuatro años? De eso se trata la famosa “aula integrada” de Kicillof.

Es decir, Uztarroz aprovecha una resolución provincial para pasar la motosierra en los maternales municipales. Lamentablemente el anuncio de esta reforma ajustadora no se hizo en el “festejado” congreso pedagógico mercedino que se realizó como parte de la campaña electoral. Obvio, nadie anuncia cierres de salas, secciones o “aulas integradas” en medio de una puja electoral. Aunque seguramente ya estaba la decisión tomada y el congreso no pasó de una puesta en escena pedagógica.

Ahora bien ¿No pudo intentarse que el gobierno provincial se hiciera cargo del primer ciclo del nivel (jardines maternales) de manera completa? Está pregunta tan básica  surge de la propia necesidad de no fragmentar los ciclos del nivel y por el contrario apuntar a su integración. Pero no. Pareciera que además de disciplinarse a una resolución del gobierno provincial para justificar los cierres producidos en los maternales municipales, esta termina siendo de gran utilidad para legitimar el paso de la motosierra por el primer ciclo del nivel inicial.

Los sindicatos docentes han tratado de hacer pasar esta reforma haciendo un silencio absolutamente cómplice. Bueno, tampoco la oposición política tanto a los Kicillof como a Uztarroz ha abierto demasiado la boca.

La única y verdadera salida para los trabajadores de la educación y la comunidad es la inmediata provincialización de estos establecimientos, la vigencia plena del ESTATUTO del Docente y una verdadera articulación con  el segundo ciclo del nivel inicial.

Pero con las complicidades de unos y otros el desguace sigue adelante y la reforma educativa provincial de ajuste, también.

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