La palabra Mandolina se encuentra asociada con la música y a la cocina. En materia musical es instrumento de cuerda parecido a la bandurria. En materia culinaria es un utensilio utilizado para cortar alimentos en rodajas uniformes.
Tal vez por ello el jueves por la noche la música y la gastronomía se dieron cita en el Golf Club Mercedes de la mano del chef Manuel Ojea alma matter y fundador de un restaurante que aún extrañan los amantes de una buena cena: La Mandolina.
Avocado luego al derecho, el doctor Ojea debió cerrar las puertas de aquel querido y añorado restaurante emplazado en avenida 20 casi 26, donde hoy funciona el bar “Borromeo”. Amante de golf, las vueltas de la vida le dieron la revancha a Manuel que ahora le dio vida a un restaurante en el salón del Golf Club Mercedes, que –por ahora- solo abre al mediodía con exquisitos y económicos menús ejecutivo. Un lugar ideal para disfrutar de un almuerzo lejos del alboroto y con un ambiente acogedor.
Este jueves por la tarde noche logró darle vida a un evento que venía craneando con entusiasmo y que agotó la capacidad. Menús simples, tragos, atardecer y música en el parque del Golf. Y la música –no de mandolina sino de viola y teclados- vino de la mano de Santiago Respuela que brindó un show tan exquisito como los platos y realizó tantos bises como la gente pidió con un repertorio para todos los gustos.
La noche acompañó pero el día siguiente era laborable, así que para antes de la medianoche los presentes se fueron contentos, felices y habiendo disfrutado de un evento que muchos esperan que se repita. Un evento que bien puede ser recordado como la piedra fundacional de la remake de La Mandolina, aquel restaurante que tantos mercedinos extrañaban.



