Acompañados por Pelusa González, compartieron una merienda con los abuelos y las Hermanas, y luego extendieron su gesto al Seminario Santo Cura de Ars • La experiencia dejó enseñanzas de gratitud y compromiso: dar tiempo y compañía es la mejor forma de recibir.
El Hogar Divina Providencia fue escenario de una tarde distinta, marcada por la solidaridad y la alegría. Un grupo de jóvenes, acompañados por Pelusa González, se acercó con alimentos donados para compartir una merienda con los abuelos y las Hermanas de la comunidad. El encuentro se transformó en un espacio de abrazos, charlas y gratitud, donde la compañía fue tan valiosa como los gestos materiales.
Para varios de ellos fue la primera experiencia solidaria en grupo, y las emociones se hicieron palabra. Jerónimo Paglieri confesó que volvía con el corazón repleto de felicidad, convencido de que la solidaridad no es solo llevar algo, sino compartir un rato y escuchar. Domingo Dematei destacó la alegría de participar por primera vez en una acción solidaria junto al grupo, mientras que Santiago Caruzzi aseguró que se sentía fortalecido y en paz, porque la buena acción del día había sido cumplida.
La jornada continuó en el Seminario Santo Cura de Ars, donde los jóvenes entregaron alimentos, galletitas y dulces a los seminaristas, compartiendo también un momento de diálogo y reflexión.
El cierre estuvo marcado por una enseñanza que todos se llevaron en el corazón: dar un poco de tiempo y de uno mismo es la mejor forma de recibir.


