El pasado jueves 8, el sociólogo Atilio Borón y el delegado gremial de la CGT Juan Martín “Vasco” Andrés analizaron en un encuentro privado la realidad Argentina, y también de la ciudad de Mercedes, coincidiendo en la importancia de establecer una universidad pública local, entre otras cuestiones.
Hay encuentros que no se planifican en las agendas mediáticas, sino en la urgencia de las necesidades sociales. Ese fue el espíritu del intercambio que mantuvieron en la ciudad de Buenos Aires, el reconocido sociólogo Atilio Borón y el sindicalista y delegado gremial de la CGT mercedina, Juan Martín “Vasco” Andrés. No fue una entrevista formal, sino un diálogo cercano entre dos miradas sobre la Argentina actual, con la vista puesta en Mercedes y la realidad productiva y social del Oeste bonaerense.
Al comenzar la charla, Atilio Borón señaló que la Argentina asiste a un experimento de “disciplinamiento social sin precedentes”. No se trataría de un simple desajuste macroeconómico o de una crisis cíclica, sino de una política activa que utiliza el hambre, el desempleo y la deliberada retirada de los recursos del Estado como herramientas de coerción. La estrategia libertaria es sumergir a la población en la incertidumbre de la subsistencia diaria y disminuir así su capacidad de organización y de protesta a través del miedo.
Frente a este cuadro, el sindicalista Andrés aportó la perspectiva de la trinchera gremial. El dirigente de la CGT coincidió en que el escenario actual exige una respuesta urgente de las organizaciones sociales. Sostuvo que el sindicato ya no puede limitarse a la discusión paritaria de su propio sector. Para ambos, el sindicalismo moderno debe recuperar su vocación fundacional: ser un factor de ordenamiento, de solidaridad y de contención para toda la comunidad, extendiendo la mano a los desocupados, a las economías populares y a las familias desprotegidas por la ausencia estatal.

Juan Martín Andrés también consultó a Borón sobre dos de las realidades más urgentes que atraviesan la vida cotidiana de la ciudad de Mercedes. En primer lugar, el “Vasco” explicó con crudeza la situación de los trabajadores de la planta municipal. Ambos coincidieron en que el Estado local no puede fundar su administración sobre la base de la precarización de sus propios agentes. Mejorar de manera sustancial las condiciones laborales y salariales de los empleados municipales no es solo un acto de justicia distributiva, sino una condición indispensable para el desarrollo de la ciudad. Un trabajador municipal mal pago y sin estabilidad es un vecino que no consume y cuyo rol de funcionario de la comunidad también se resiente. Borón coincidió en que la dignificación del empleo público local es el primer paso para demostrar que el Estado cree en la dignidad del trabajo.
Un momento delicado del encuentro llegó cuando El “Vasco” Andrés, expuso la situación de la niñez en Mercedes y la realidad que aqueja a los institutos de acogida de menores de la ciudad. Al respecto, Borón se detuvo en este punto para reflexionar sobre el significado profundo de una sociedad que descuida a sus infancias más desprotegidas y señaló que: “La calidad moral de una ciudad se mide por la forma en que trata a sus niños vulnerables. Creo que Juani Ustarroz ha hecho un trabajo serio y destacable sobre el Plan de los 1000 días, pero la coyuntura salvaje impuesta por Milei lo cambió todo. Hay allí todavía aspectos sobre la infancia que deben completarse. Le tocará al próximo intendente intensificar esa agenda, sin dudas.”
Ya adentrándose en otros aspectos, Atilio Borón y Juan Martín Andrés coincidieron en un objetivo histórico e impostergable para la región: la radicación de una universidad pública en la ciudad de Mercedes. El exconcejal y gremialista explicó que para un mercedino, estudiar una carrera universitaria hoy implica desarraigo. Un costoso traslado a Buenos Aires, a La Plata o, en el mejor de los casos, a Luján. En un contexto de crisis económica y transporte prohibitivo, la falta de una casa de altos estudios local se traduce directamente en la exclusión de miles de jóvenes del sistema educativo superior.
Desde su vasta experiencia en el ámbito académico internacional, Borón fundamentó la importancia de este proyecto no solo en términos individuales, sino como un motor de desarrollo regional. Una universidad pública en Mercedes no es una pretensión intelectual; es una usina de progreso, de ciencia aplicada y de técnicos que la propia ciudad necesita. La llegada de la universidad pública significaría un salto cualitativo sin precedentes para la movilidad social ascendente de Mercedes.
Durante el encuentro, Juan Martín Andrés también propuso al académico abordar temas relacionados a la salud y explicó al sociólogo las falencias que los vecinos de Mercedes sufren a diario debido a la saturación del sistema público y a la escasa infraestructura médica de alta complejidad. Borón señaló que hubo avances importantes en la ciudad durante las dos últimas gestiones, pero que todavía quedan muchas cosas por hacer.
El sindicalista puso énfasis en la necesidad de diseñar un plan integral de salud para Mercedes que fortalezca la atención primaria en los barrios, para que las salitas periféricas cuenten con médicos, insumos y horarios ampliados, y que dote al hospital local de los recursos tecnológicos y humanos necesarios para evitar los penosos traslados hacia otras localidades ante emergencias complejas.
Pero esta problemática no puede analizarse sin contemplar el contexto nacional. Los recortes, la reducción de programas sanitarios –la brutal motosierra de Milei sobre un derecho humano fundamental como la salud– y los recortes en el envío de recursos desde el Estado nacional hacia las provincias, profundizan las dificultades que enfrenta el sistema público bonaerense.
Borón estuvo en sintonía con el dirigente gremial y añadió que “en ese contexto, exigirle al sistema provincial que resuelva por sí solo las consecuencias de una crisis que atraviesa a toda la Argentina es desconocer la complejidad del problema. Se necesita una política sanitaria integral, con responsabilidades compartidas entre Nación, Provincia y municipios.”
El Vasco Andrés contó al sociólogo que “sin el esfuerzo y la entrega absoluta de médicos, enfermeras, personal de mantenimiento, terapeutas geriátricos y trabajadores de tantas otras áreas, la salud mercedina habría colapsado. Detrás de cada guardia, de cada cama disponible y de cada paciente atendido, hay trabajadores que sostienen cotidianamente un sistema que muchas veces no cuenta con todo lo necesario para funcionar correctamente.”
Luego el análisis conjunto también avanzó hacia la matriz económica. Ambos coincidieron en que el verdadero combate contra el disciplinamiento por hambre y desempleo que impone Javier Milei se da mediante la creación de trabajo genuino, y para ello, Mercedes debe transformarse en un polo de atracción para nuevas industrias y empresas… “Algo que no ocurre hace más de una década. Mercedes no ha sabido hospedar nuevas empresas e industrias en las últimas gestiones” –señaló el gremialista y exconcejal de la ciudad.
Borón aportó que la llegada de industrias no debe ser un proceso caótico, sino planificado. La industrialización de Mercedes debería ser la respuesta estructural a la precarización laboral y la clave para que los jóvenes que se formen en la futura universidad pública puedan volcar sus conocimientos en su propia tierra, cerrando un círculo virtuoso de arraigo y progreso.
Hacia el cierre de la reunión entre ambos, el encuentro decantó de forma natural en la discusión política e institucional. Con la mirada puesta en el mediano plazo, Atilio Borón y Juan Martín Andrés evaluaron las posibilidades y el rol del actual gobernador bonaerense, Axel Kicillof, de cara a la contienda presidencial de 2027. Los dos coincidieron en que Kicillof representa hoy el principal bastión de resistencia que promueve un modelo de Estado presente, productivo y protector de los derechos sociales frente al vendaval del ajuste nacional. Su gestión en la provincia de Buenos Aires —sosteniendo la obra pública, defendiendo las escuelas y hospitales, y acompañando a los municipios— lo posiciona como la referencia natural para encabezar una alternativa de gobierno en el futuro cercano.
Sin embargo, el análisis no estuvo exento de advertencias. Borón señaló que para que el proyecto de Kicillof sea plenamente exitoso y logre encarnar una esperanza nacional en 2027, debe nutrirse de la experiencia y el empuje de las organizaciones libres del pueblo, con el movimiento obrero a la cabeza. El “Vasco” Andrés, por su parte, sumó que esa construcción política de cara al futuro debe hacerse de abajo hacia arriba, escuchando las demandas de ciudades del interior de la provincia, como Mercedes tantas otras.
El dirigente de la CGT terminó su visita invitando al sociólogo y ensayista a visitar nuevamente Mercedes antes de fin de año y dar una clase magistral sobre los difíciles tiempos que corren. “Por supuestos que sí” –dijo Borón antes de despedirse–. “Será un placer visitarla de nuevo”


