Un informe técnico de la Federación de Personal de Vialidad Nacional (FEPEVINA) advierte sobre el estado crítico de las principales rutas bonaerenses • La Ruta Nacional 5, eje estratégico para la producción y la conectividad, sigue marcada por obras inconclusas, congestión permanente y altos niveles de siniestralidad.
El documento elaborado por trabajadores de Vialidad nucleados en FEPEVINA expone la situación de varias rutas nacionales que atraviesan la provincia de Buenos Aires. La Ruta Nacional 5, junto con la RN 3 y la RN 7, aparece como uno de los corredores más comprometidos: obras inconclusas, bajo ritmo de ejecución, deterioro del pavimento y elevados índices de accidentes configuran un panorama alarmante.
Se trata de arterias fundamentales para el transporte de producción agrícola, industrial y comercial, que además cumplen un rol clave en la conectividad regional. Sin embargo, las deficiencias en capacidad, mantenimiento y seguridad incrementan los riesgos para los usuarios y elevan los costos logísticos, afectando tanto a las comunidades locales como al desarrollo económico.
Ruta Nacional 5: autopista lenta y reclamos históricos
La Ruta Nacional 5, que conecta Luján con Santa Rosa (La Pampa), es una de las más transitadas del oeste bonaerense. En el tramo Mercedes – Variante Suipacha se ejecuta una obra de autopista financiada con un préstamo de la CAF, destinada a mejorar la seguridad vial y la infraestructura del corredor.
El informe advierte que la obra, iniciada en 2022, avanza a un ritmo muy bajo. Esto mantiene al tramo con insuficiente capacidad vehicular, congestión permanente y baja calidad del servicio. En las condiciones actuales, no se superan velocidades promedio de 80 km/h, lo que incrementa tiempos y costos de viaje.
La problemática tiene larga data. En 2015, el Congreso sancionó la Ley de Emergencia Vial para todo el trazado entre Luján y Pellegrini, reconociendo los graves problemas de seguridad. La norma creó el programa “Autovía Luján – Carlos Casares”, con el objetivo de reducir accidentes mediante obras, señalización y aumento de capacidad.
Los fundamentos de la ley se apoyaron en reclamos históricos de comunidades de la región: falta de zonas de sobrepaso, ahuellamiento del pavimento por tránsito pesado y necesidad de una doble vía para evitar el colapso. Según datos de Tránsito Medio Diario Anual proyectados a 2026, por la RN 5 circulan 10.749 vehículos diarios, de los cuales el 30,2% corresponde a tránsito pesado.
Aunque la obra fue reactivada en 2025, el avance es mínimo. Agrupaciones vecinales como “Autovía Ya” observan con cautela el regreso de maquinaria, tras años de promesas incumplidas. La autopista sigue siendo una deuda pendiente que mantiene vigente la emergencia vial.
Ruta Nacional 3 y Ruta Nacional 7: problemas similares
La Ruta Nacional 3, en su tramo bonaerense entre Cañuelas y Azul, registra altos niveles de congestión y un 57,4% de tránsito pesado. Es un corredor clave para el transporte de granos, cemento y materiales hacia el Área Metropolitana y los puertos de Bahía Blanca y Rosario. Sin embargo, las obras financiadas por la CAF presentan demoras y la siniestralidad se mantiene elevada. En mayo de 2025, un choque frontal entre un micro y un camión dejó cuatro muertos y 16 heridos, reavivando los reclamos.
La Ruta Nacional 7, entre Junín y Chacabuco, muestra un estado mixto: si bien parte del tramo fue transformado en autopista, persisten problemas de mantenimiento, baches, falta de señalización e iluminación. Vecinos denuncian obras paralizadas, colectoras deterioradas y pavimento fatigado por un tránsito estimado en 7.000 vehículos diarios.
Una obligación institucional
El informe de FEPEVINA recuerda que tanto la RN 5 como la RN 3 habían sido incluidas en el esquema de Participación Público-Privada (PPP), luego paralizado, y que actualmente forman parte del sistema de concesiones. Sin embargo, advierte que la obligación institucional es continuar las obras para evitar un aumento de los siniestros viales.
La situación de la Ruta 5 sintetiza el problema: un corredor vital para la producción y la vida cotidiana de miles de usuarios, atrapado entre promesas incumplidas, obras inconclusas y una emergencia vial que, a más de una década de haber sido declarada, sigue sin resolverse.


