La vecina Nadia Rodríguez expuso su experiencia como madre de dos pacientes del Hospital Garrahan, defendiendo el modelo de salud pública ante el veto presidencial • Con testimonios personales, destacó el rol del hospital como centro de atención, formación y contención, y pidió el acompañamiento institucional para garantizar su continuidad.
En la última sesión ordinaria del Honorable Concejo Deliberante, la vecina Nadia Lía Rodríguez tomó la palabra en el marco de una banca participativa para defender la labor del Hospital Garrahan, ante el veto presidencial que afecta su financiamiento. Su intervención, cargada de emoción y convicción, se basó en su experiencia como madre de cuatro hijos, dos de ellos pacientes del hospital pediátrico.
“Hoy me siento con voz quebrada, pero con la fuerza que solo nace de lo más profundo del alma como madre”, expresó Rodríguez, al iniciar su exposición. Desde su vivencia personal, relató el recorrido de su hija Julia, diagnosticada con un tumor cerebral maligno a los ocho años, y de su hijo Benjamín, con cardiopatía congénita y dentro del espectro autista. Ambos reciben tratamiento en el Garrahan, institución que definió como “el corazón de la salud pediátrica de este país”.
Dolor y esperanza
Durante su intervención, Rodríguez compartió momentos íntimos vividos en los pasillos del hospital: cirugías, terapias, rehabilitaciones, noches en vela y el acompañamiento constante de equipos médicos, enfermeros, técnicos, docentes y voluntarios. “He pasado días, semanas y hasta meses en una silla del hospital. Así conocí el dolor más profundo, pero también la esperanza más grande”, afirmó.
Destacó el rol del Garrahan como centro de atención integral, formación profesional y trabajo en red, subrayando que “no se trata solamente de curar, se trata de contener, de acompañar, de formar profesionales y de garantizar que cada niño de la Argentina, sin importar su origen, tenga acceso a la mejor atención posible”.
Llamado a la acción
Rodríguez apeló directamente a los concejales presentes, instándolos a acompañar el pedido de implementación de la ley vetada. “Defender al Garrahan es defender la salud, es defender la vida, es defender el futuro de nuestros hijos y no existe causa más grande que esa”, sostuvo. También mencionó con nombre y apellido a profesionales que marcaron su camino, reconociendo el valor humano detrás de cada servicio.
“Yo soy Garrahan”, concluyó, en representación de las familias que transitan procesos complejos y encuentran en el hospital no solo atención médica, sino contención, dignidad y esperanza.
La banca participativa de Nadia Rodríguez dejó una huella profunda en el recinto, recordando que detrás de cada decisión política hay historias reales, y que la salud pública no es un gasto, sino un derecho que sostiene el presente y el futuro de miles de niños y niñas en todo el país.


